martes, 12 de enero de 2010

Llámalo como quieras...

Dicen que los principes no existen. Dicen que por mucho que busques nunca se encuentra. Y yo creo que no es algo que se deba buscar, tan sólo confiar en encontrarlo. Y entonces, sólo entonces, cuando menos te lo esperes, entonces aparecerá. Es como ese instante fugaz en el que miras por la ventanilla del coche, y la luz por unos nstantes, no te deja ver nada, y justo cuando crees que no volverás a ver nunca más, entonces todo aparece, un mundo lleno de colores. Dile confiar en el destino, dile creer en que ciertas personas se deben encontrar, dile creer en un futuro distinto, llámalo como quieras.
¿No te ha pasado nunca conocer a una persona y a medida que la vas conociendo te das cuenta de cuán especial es? No se trata de algo tangible, simplemente son esas cosquillitas que sientes cuando lo miras a los ojos. Esa sensación indescriptible, de paz, tranquilidad, cuando lo ves concentrado haciendo algo o cuando te sorprendes cuando hace algo que no te esperas que haga. Cuando solo saber que está ahí hace que cada día sea distinto, cuando hace que tu vida sea diferente, sólo por el hecho de que recuerdes que está...
Dicen que no existe esa persona, y eso lo dicen porque no la han encontrado, o quizás sí, pero todavía no se han dado cuenta de que es ella. Lo dicen, porque todos tenemos miedo, miedo a conocernos, miedo al cambio, a descubrir que no somos lo que creíamos ser. Pero ese miedo es el que nos detiene, el que nos atrapa...
Dicen que aunque al principio pueda parecer perfecto, después te das cuenta de que no lo es. Pero el amor no consiste en la perfección. No consiste en conocer a la persona perfecta. Consiste en conocer a aquella persona que hace que tu vida sea distinta, esa persona que es diferente a todas las otras, aunque sólo lo sea para ti, y que cuando estás con ella no dejas de asombrarte por la suerte que has tenido en conocerla... El amor consiste en conocer hasta el último de los defectos de esa persona, en conocer su lado más oscuro, su peor versión, y aún así quererla con toda tu alma. El amor debe ser compartir, compartir los buenos, y los malos días, levantarte cada día y dar las gracias por poder vivir esta extraña paradoja que es la vida.
El amor, en definitiva, es descubrir un mundo distinto que no esperabas conocer, y ni siquiera creías que existiese. Y sobretodo, el amor es sonreir, sonreir aunque no tengas motivos para ello.....

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