martes, 9 de marzo de 2010

... a mi gran amigo...

Si te soy sincera, no sé cómo empezar, pero lo único que sé es que tiene que ser algo escrito con el corazón… Estoy tan acostumbrada de hablar contigo que no sé ni cómo empezar, sé que no es mucho y que sólo son palabras, eso sí palabras que salen del corazón… aunque no creo que baste para agradecerte todo lo que estás haciendo por mí.
He pasado por momentos muy buenos y momentos muy tristes que gracias a ti he sabido llevar y afrontar. Gracias por demostrarme y hacerme saber que no estoy sola en el mundo y que no me quedaré sola nunca, y si algún día eso pasara, estaré feliz por haber tenido un amigo como el que tengo, por haber compartido contigo cada momento, por llorar juntos, por confiar en mí y contarme tus penas, por creer en mí, por lograr que acepte mis errores, y hacer que me ría de mí misma en algún momento.... en definitiva, por hacerme sentir que a tu lado todo es más fácil...
Te considero mi familia, esa a la que yo quiero tanto, a la que adoro, por la que siento devoción… y todo porque la vida nos da la oportunidad de elegir a una nueva familia y esa es la que formamos con nuestros amigos… contigo.
Hoy solo te voy a decir cosas que ya sabes, pero que a todos nos gusta escuchar (o leer, según se mire ;P) y que por mi parte no me voy a cansar de decirte nunca… quiero decirte que eres el mejor y que todo lo que has hecho por mí no tiene precio y no lo voy a poder olvidar nunca...
Mil gracias por quererme como soy, sin intentar cambiarme y asumiendo cada uno de mis defectos, sin los cuales muy probablemente, dejaría de ser yo, gracias por entenderme, por conocer cómo es mi vida y por todos los buenos y malos momentos que hemos vivido… sobretodo desde hace unos meses…
Por mi parte, no puedo darte soluciones para todos los problemas que surjan en tu vida (que espero que sean pocos), ni tengo respuestas para tus dudas y temores, pero prometo escucharte y buscar esas soluciones juntos. No se puede cambiar el pasado ni predecir el futuro, pero cuando me necesites siempre estaré ahí, en tu futuro. No puedo evitar que a veces tropieces, o que incluso caigas, pero te ofrezco mi mano para que te sujetes y para ayudarte a ponerte de nuevo en pie…
Tu triunfo y tu éxito no son míos, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. Prometo no juzgar las decisiones que tomes en la vida, me limitaré a apoyarte y ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que llegue el día en el que te alejes de mi, pero te desearé lo mejor y esperaré impaciente tu vuelta (mientras tanto sobreviviremos a base de dosis…)
No voy a poder evitar que sufras, pero lloraré contigo y recogeremos los pedacitos del corazón para volver a montarlo (aunque después seguro que nos sobran piezas :D)
En estos días he recordado a mis viejas amistades y a las más recientes y soy feliz, porque aunque no tenga muchas, son las mejores, las que nunca imaginé que pudiera tener… Noto el brillo en los ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que ellos, y sólo ellos, mis amigos especiales, los de verdad, sienten al verme… la misma que siento yo cada vez que los veo a ellos.
Estos días he pensado en mis amigos y amigas y, entre ellos, has aparecido tú. No estabas arriba ni abajo, no encabezabas ni terminabas la lista, no eras el número uno ni mucho menos el último… Lo único que sé es que destacabas por encima de todos, por muchas cualidades que me transmites y que hacen que mi vida se llene.
Yo tampoco quiero ser la primera, segunda o tercera de tu lista, basta con que me quieras como amiga… al sentir esto es cuando entendí que realmente somos amigos, amigos de verdad, de los que duran toda la vida, con los que se puede pensar en voz alta… aquellos que no son egoístas y pueden compartirte porque saben que por muchos amigos que tengas, siempre va a ser alguien especial y siempre vas a tener tiempo para él....
Ya sólo me queda agradecerle a la vida el haber podido encontrar un amigo como tú… has vuelto a darle valor a mi vida…
Una vez más... mil gracias xiquet!!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario